“Una profesión tan débil no puede garantizar la veracidad que demanda la ciudadanía”

Madrid, 27 de marzo de 2009 (entrevista Periodista Digital, foto Antonio Peiró)

Periodista Digital-Tras la fusión con Recoletos, hace apenas dos años, se llevó a cabo una reestructuración de la plantilla de El Mundo, Expansión, Marca… Ahora Rizzoli ha pedido a Pedrojota que reduzca en 30 millones los gastos de personal. ¿Están pagando justos por pecadores?

Enric Bastardes-No sé si es pecado pretender ampliar los grupos de comunicación. Pero la dinámica de concentración de medios no garantiza mayor seguridad a las cabeceras que los componen. Lo que cuenta para los grandes grupos multimedia es aumentar cada año su cuenta de resultados y de beneficios. Si algunas de las cabeceras adquiridas resultan poco beneficiosas o demasiado gravosas,son suprimidas directamente o se las somete a la cirugía que determinen los gestores de estos grupos.
Si además las decisiones se toman desde la lejanía y con criterios de pura rentabilidad los resultados pueden ser catastróficos. Que se plantee esta cirugía con propuestas de o te reduces el sueldo o despedimos unos cuantos centenares me parece un chantaje y un despropósito. Más tratándose de medios que proporcionan beneficios y que en algunos de ellos ya se ajustaron las plantillas en el momento de la absorción.

PD-Prisa es un ejemplo de cómo una empresa se deshace de personal de plantilla para enmendar las decisiones arriesgadas -como fue en este caso la adquisición de Sogecable- ¿Para cuándo una ley que proteja a los profesionales?

EB-Prisa tomó muchas decisiones arriesgadas, no sólo la adquisición de Sogecable. Su expansión latinoamericana no ha sido menor. La duplicidad entre la red de televisiones Localia y la puesta en marcha de Cuatro fue de órdago. Prisa ya se descapitalizó vendiendo sus activos patrimoniales para hacer frente a los créditos financieros y ahora paga alquileres por las instalaciones que antes eran propias. Ni así ha podido liquidar sus dependencias financieras, lo que es lo mismo que perder independencia se diga lo que se diga.
Las leyes que demandamos no evitarán las crisis empresariales coyunturales o las que se deriven de la mala gestión. No por ello dejan de ser importantes. En primer lugar porque en este país aún no se ha legislado sobre el derecho a la información, después de 30 años de democracia, y siguen sin regularse los derechos y las obligaciones de los informadores profesionales. De aquí nuestro empeño para una ley que cubra este vacío legal. Y por otra parte, requerimos una norma laboral que ampare los, cada vez más numerosos, informadores desregulados y precarizados. Porque una profesión tan débil no puede garantizar información veraz y de calidad como demanda la ciudadanía y garantiza la Constitución.

PD-La plantilla de ABC continúa con su estrategia de ‘máxima visibilidad’. La última fue una protesta en la Asamblea de Madrid. ¿Hay otra salida que no sea el ERE?

EB-Vocento, el grupo del que depende ABC, también aprovecha la crisis general para solucionar problemas estructurales que no provienen de esta crisis puntual. Todos los grupos están haciendo lo mismo con la excusa de que el Pisuerga pasa por Valladolid y que ahora ya no da vergüenza despedir, prejubilar o reestructurar. La competencia hace otro tanto y el mal de muchos parece que ya no es consuelo de tontos. Las plantillas tienen la obligación de negociar y presionar con las armas que puedan. Si no hay otro remedio acabarán negociando un ERE. Pero este no es el escenario más atractivo.

PD-Zeta firmó hace poco un crédito con varios bancos y Prisa refinanció su deuda; los editores están pidiendo ayudas al Gobierno. ¿Están poniendo parches a un barco que se va a pique?

EB-Este es nuestro temor y por ello exigimos compromisos de futuro y planes de viabilidad. De lo contrario, todos los sacrificios actuales nos llevarán a nuevos escenarios de conflicto dentro de poco tiempo y con los medios mucho más debilitados.

PD-De concretarse estas ayudas, ¿no sería el fin de la independencia de los medios?

EB-Los medios han perdido su independencia hace tiempo. Las ayudas han sido múltiples y variopintas. Ahora, cuando se piden ayudas quieren hacer creer que es algo nuevo. Pero no. Y se pidieron y se concedieron para objetivos que con frecuencia no se cumplieron. Necesitamos que en el futuro sean transparentes y objetivas, precisamente para que no condicionen. Independencia y pluralidad son dos ejes irrenunciables para una convivencia democrática plena.

Deja un comentario