Una huelga totalmente necesaria

Por mucho que Mariano Rajoy, sus ministros y los dirigentes del PP se empeñen en negarlo, la eforma del mercado laboral que aprobó el Gobierno en febrero –y que han refrendado en el Congreso el PP y CiU– no va a crear empleo ni va a frenar la destrucción de puestos de trabajo, sino todo lo contrario: va a servir –ya se está viendo– para que aumente el paro, porque abarata el despido.

Si la reforma laboral del Gobierno de Zapatero en 2010 fue muy perjudicial para los trabajadores y provocó una huelga general, la de Rajoy es, se mire por donde se mire, el mayor atentado cometido en toda la democracia contra nuestros derechos. Supone un recorte brutal de derechos y beneficios que ha costado muchos años conseguir.

Medidas injustas e inútiles
Basta con citar algunas de sus medidas, que ya se están aplicando, para percatarse de lo gravísima que es: si faltas al trabajo nueve días en dos meses, por enfermedades cortas, pueden despedirte con 20 días de indemnización por cada año trabajado aunque tengas la baja médica; si tu empresa tiene pérdidas, puede bajarte el salario y aumentar tu jornada laboral o cambiarte de turno sin tener que negociarlo; las de menos de 50 empleados pueden hacerte un contrato ¡¡¡con un año de prueba!!! y despedirte sin ninguna indemnización…

Y no sólo eso. Una empresa que registre una caída de ventas o de ingresos durante tres trimestres consecutivos podrá despedirte, aunque no tenga pérdidas, con 20 días por año; ya no será necesario que un expediente de regulación de empleo lo autorice el Ministerio o la consejería autonómica correspondiente; los convenios de empresa tendrán prioridad sobre los estatales de un sector, lo que perjudicará a los trabajadores de empresas pequeñas y, sobre todo, a los que no tengan representación sindical.

La reforma laboral abarata considerablemente el despido: se generaliza el de 20 días de indemnización, con un máximo de un año; los despidos improcedentes ya no le costarán al empresario 45 días por año con un máximo de 42 mensualidades, sino 33 días por año hasta 24 meses.

El Gobierno ya ha dicho que no tiene intención de modificar sustancialmente estas medidas y que sólo está dispuesto a adoptar algunos retoques formales. Para ello cuenta con mayoría absoluta en las Cortes.

Razones para la huelga
En esas circunstancias, la única manera de obligar al Ejecutivo a que rectifique es secundando la huelga general el día 29 de marzo. Los sindicatos hubieran preferido negociar, pero Rajoy, obligado por Ángela Merkel y la Unión Europea, se ha apresurado a aprobar unas medidas que sólo benefician al empresario y perjudican al trabajador. Además, rompen el diálogo social entre patronal y sindicatos que ha marcado las relaciones laborales en España en las últimas décadas.

Los trabajadores de los medios de comunicación estamos sufriendo muy duramente las consecuencias de una crisis que nosotros no hemos provocado, y ahora empezamos a sufrir también las de una reforma laboral injusta. Unos 5.000 despedidos en este sector en poco más de tres años no van a encontrar trabajo con las medidas de Rajoy. Todo lo contrario: los empresarios tienen ahora mucho más fácil la posibilidad de despedir o de cerrar. Algunos ya lo están haciendo y los hay que están dispuestos a no quedarse con ningún trabajador «con antigüedad», que les salen más caros, porque –salvo contadas excepciones– les importa un pito la calidad del trabajo periodístico.

¿Alguien tiene todavía dudas de que es necesario apoyar la huelga general? El SPM la respalda con toda su fuerza aunque, naturalmente, respeta profundamente el derecho a trabajar de quien no quiera secundarla.

Agustín Yanel, secretario general del Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM).

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