Un policía municipal borra a un fotoperiodista «freelance» fotos de una acampada de parados

El fotógrafo “freelance” Olmo Calvo, colaborador de distintos medios de comunicación, ha denunciado que un policía municipal le obligó el lunes 10 de junio a enseñarle todas las fotografías que había tomado de una acampada de desempleados en Madrid, eliminó las que quiso y revisó también las tarjetas de memoria de su teléfono móvil, bajo la amenaza de requisarle todo el material que llevaba.

Cuando el fotoperiodista le dijo que lo que le pedía era ilegal, porque únicamente un juez puede revisar las imágenes que ha captado un fotógrafo en la calle, el agente le contestó: “Si considera que estoy haciendo algo ilegal, denúncieme, que yo le denunciaré a usted”.

Minutos después de las 11.00 horas, ese fotógrafo se acercó a la mesa de la asamblea de parados que estaban acampados en el barrio madrileño de Vallecas, al ver que habían acudido allí dos policías municipales y cuatro agentes vestidos de paisano; uno de estos últimos le pidió que se identificara. Él le mostró su documento nacional de identidad y el carné del Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM), al que está afiliado. Más tarde, tras comprobar su identidad, le devolvió ambos documentos y le advirtió de que podía seguir haciendo su trabajo pero sin fotografiar la cara de ningún policía.

En ese momento, según ha explicado el fotógrafo,se le acercó un agente municipal que, tras decirle “ahora empiezo yo contigo”, le pidió de nuevo la documentación y que le enseñara todas las fotos y vídeos que había grabado.

Ese agente le amenazó con requisarle todo el material si no le mostraba lo que había grabado; Olmo Calvo comenzó a enseñarle las fotos pero, en un momento determinado, el policía le dijo que no las veía bien, le quitó la cámara que tenía colgada al cuello y comenzó a borrar las fotos que quiso. “No puedes sacarnos las caras”, le dijo el agente; “si tú no sabes hacer tu trabajo, para eso estoy yo, para decir lo que está bien y lo que no está bien”.

A continuación le pidió que desbloqueara la memoria del teléfono móvil, a lo que el fotógrafo accedió porque también le amenazó con requisar el aparato si no lo hacía, y lo revisó porque decía que con él había grabado un vídeo, aunque el fotoperiodista insistió en que no podía grabar porque no tenía instalada la tarjeta de memoria necesaria.

Lamentablemente, el SPM y la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) tienen que denunciar, una vez más, la actitud ilegal y represiva de algunos policías -en este caso de un municipal y en otros del Cuerpo Nacional de Policía-, que en vez de facilitar el trabajo de los fotógrafos cuando están cumpliendo con su obligación profesional, como hacen la mayoría de los agentes, se dedican a obstaculizarlo y a acosar de manera especial a los que no pertenecen a la plantilla de los grandes medios de comunicación sino a publicaciones minoritarias o que trabajan como “freelances”.

Exigimos a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, que ordene investigar los hechos que ha denunciado este fotógrafo, que se vienen repitiendo cada vez con más frecuencia en manifestaciones y concentraciones públicas, y adopte las medidas necesarias para terminar definitivamente con este tipo de conductas.

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