Última asamblea general de los trabajadores de ABC antes de que empiecen los despidos

Madrid, 7 de junio de 2009 (texto y foto Antonio Peiró)

Rabia, orgullo, durísimos insultos a la dirección y emoción han formado parte de las intervenciones de los trabajadores de ABC en su última asamblea general antes de que comiencen los despidos el próximo miércoles.

A muchos les quedan apenas tres días de seguir juntos después de años de compartir trabajo y compañeros, aunque continuarán viéndose en el seguimiento del ERE y en los despachos de abogados para reclamar por vía judicial, individual o colectivamente. Pero muchos han dado por roto, definitivamente, el vínculo diario y se han despedido en la asamblea reunida en la sede de UGT de Avenida de América. Emoción también para los que se quedan: “Joder, es que algunos de los que van a despedir son amigos míos”, decía un miembro del comité de empresa.

Rabia porque siguen pensando que el ERE es injusto y que las autoridades laborales, tanto autonómicas como nacionales, han desatendido sus argumentos para oponerse a los despidos, argumentos expuestos también por el inspector de trabajo que ha instruido el expediente y que recoge en sus conclusiones de la página dieciocho. “Es muy duro lo que nos han hecho pasar los últimos diez días -explica el presidente del comité de empresa- porque sólo al final nos han dejado ver el texto y la documentación, en una actitud que ha sido casi de indefensión”. Y va desgranando ante la asamblea lo que ha ocurrido día a día desde el miércoles 27 de mayo hasta el martes 2 de junio, “cuando la Comunidad dictó resolución por la mañana, el Ministerio la aceptó y nos la comunicaron vía fax por la tarde”. La indignación va creciendo cuando relata que hasta dos días después no pudieron leer el expediente completo “sin que nos diesen una copia, tuvimos quecopiarlo a mano entre varios”.

Los insultos durísimos (que obviamos) y las descalificaciones contra la dirección se suceden en esta parte de la asamblea: “nos van a echar como a perros”, “el PP es enemigo de la clase obrera pero el PSOE nos vende”, “nos quieren aplastar contra el suelo como colillas”, “en talleres y redacción se quedan todos los jefes”. Y aparece el orgullo: “no vamos a tolerar ni una humillación cuando nos despidan”, “yo voy a pedir que me despidan el primer día, no quiero seguir allí”, “encima querrán que les hagamos el trabajo del verano” (el ERE autoriza los despidos hasta el 31 de diciembre).

Orgullo también porque han plantado cara constantemente durante tres meses: manifestaciones, concentraciones, protestas y una huelga de tres días que afectó sustancialmente a la distribución del periódico. El presidente del comité de empresa tiene claro que sin esta lucha el ERE hubiera arrasado con 238 trabajadores a 20 días por año trabajado. Al final será 133 con indemnizaciones por tramos: los mayores de 61 años recibirán el salario neto durante dos años; de 50 años en adelante la indemnización se pagará anualmente hasta que cumplan 61; para los de menos de 50 años, 55 días por año trabajado con un máximo de 42 mensualidades.

“La mayoría va a recibir una prejubilación aceptable pero los de menos de 50 años con poca antigüedad salen peor parados”, dice el presidente del comité de empresa que valora lo conseguido porque “van a tener que pagar mucho más de lo que tenían previsto inicialmente por esta agresión injusta a la plantilla”. David nos dice también que “el duelo tiene que ser corto porque ahora van a por el convenio y el plan de pensiones y tenemos que seguir movilizados y luchando”.

Todos se marchan con la conciencia clara de que la mayoría, “de la lista de 133”, estará en la calle entre el 9 y el 15 de junio. Pero van a seguir coordinados, por ellos y para echar una mano a los que se quedan.

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