Sin dinero… y sin Estatuto

Madrid, 7 de marzo de 2005. (Hoja Informativa de la Sección Sindical del SPM-RNE).

De creer la versión de la mayoría negociadora del convenio colectivo (que ya es mucho creer, conociendo el percal), la obstrucción de la CECIR y la dejadez de la Dirección General nos llevan a una paga de marzo mermada. La primera, porque nos tiene manía a los trabajadores de RTVE, y la segunda… también, con el aval y el empuje de los ministros del PSOE que también nos tienen manía. Los anteriores (ministros, CECIR y D. Gral.) sí que lo hacían bien, sí que tenían palabra y peso político y sí que nos apreciaban. Una pena que el máximo dirigente de aquellos gestores, que podía habernos gobernado, Mariano Rajoy, diga ahora que quiere una RTVE reducida de tamaño (Onda Cero 2/3/05). En realidad, muy poco amarrado debía de estar el acuerdo cuando una serie de puntualizaciones lo ha congelado.

En su momento expresamos nuestro desacuerdo con el fondo y con la forma de la negociación del convenio. Ni la sección sindical en RNE del Sindicato de Periodistas de Madrid ni la sección sindical estatal de la Federación de Sindicatos de Periodistas en RTVE hemos apoyado las prioridades, los contenidos y la manera en que se está llevando a cabo la negociación de este convenio que ya el año pasado calificamos como confusa, errática, dispersa y equivocada. Seguimos pensando lo mismo, visto lo visto. Los acuerdos firmados por UGT-APLI el 5 de marzo de 2004 no han llegado a nada excepto a dejar establecidas unas reformas de categorías y de niveles salariales ¡pendientes de definición de las funciones! Entonces apelaron al dinero contante y sonante que posteriormente no se ha consolidado automáticamente porque está vinculado a nuevos acuerdos y a diferentes interpretaciones. Bloqueo.

Los firmantes de aquellos acuerdos piden que se aplique a cientos de contratados el concepto a igual trabajo, igual salario, algo con lo que estamos absolutamente de acuerdo, tanto que hace más de un año lo exigimos también para los trabajadores fijos de nuevo ingreso frente al visto bueno de UGT-APLI al aumento considerable de la discriminación que suponían sus decisiones pactadas. Bloqueo.

La Asamblea Estatal de Delegados ha reclamado por dos veces (2003 y 2004) la prioridad de democratizar internamente el trabajo y hacerlo independiente con un Estatuto y Consejos de Redacción. En la primera reunión formal con la dirección para debatir esta cuestión crucial, los firmantes de aquellos acuerdos se han levantando porque no logran avances en otros aspectos, así que ahora seguimos sin paga, sin igualdad de salario para el mismo trabajo y sin negociaciones para el Estatuto y los Consejos. Bloqueo.

Sin necesidad de insistir más ni con más ejemplos poco favorables a la mayoría sindical negociadora, es evidente que las tácticas y la estrategia que han utilizado son poco útiles. Hacemos un nuevo llamamiento al sentido común global y parcial para reconducir la negociación del convenio colectivo y que no se vaya de desacuerdo en desacuerdo hasta el desacuerdo total.

Reiteramos el carácter vinculante de las decisiones de la Asamblea Estatal de Delegados, única plataforma de unidad posible e imprescindible más allá de declaraciones que en la práctica resultan vacías.

UGT-APLI saben que el Estatuto y los Consejos de Redacción regulan cuestiones básicamente profesionales y que, expresamente, todas las demás quedan al margen. ¿Por qué temas laborales, sindicales o económicos bloquean el Estatuto y los Consejos? Un poco de coherencia.

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