Retorno al EGM, error de bulto

Madrid, 26 de mayo de 2005 (Hoja informativa de la Sección Sindical del SPM en RNE).

La Directora General ha anunciado oficialmente la vuelta de RNE al EGM, una solicitud hecha por Pedro Piqueras el 18 de mayo que, inmediatamente, ha sido calificada como noticia estupenda por el director gerente de la AIMC (Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación) que gestiona el estudio. En el Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM), por el contrario, creemos que es una decisión equivocada, como les hicimos saber en su momento a Carmen Caffarel y al Comité de Expertos para la Reforma de los Medios Públicos.

La Directora General ha asegurado que el EGM es una herramienta útil porque la vocación de servicio público es también la de competir por las audiencias y ser referencia del sector. Caffarel ha añadido que estar en el EGM es imprescindible para conocer nuestra rentabilidad social y que salirse (abril de 2003) colocó a nuestros profesionales en desventaja con respecto a las cadenas comerciales y supuso un grave daño para el prestigio de la cadena. Pues ni lo uno, ni lo otro, en opinión del SPM, que hemos hecho pública reiteradamente y que volvemos a argumentar.

Desde sus orígenes y hasta hoy, el EGM tiene interés para empresas y empresarios, de medios y en general, que vinculan programación con audiencias y éstas con la cantidad y con los precios de la publicidad, las inversiones y los beneficios, meta última y sustancial de los medios audiovisuales privados. Nada que ver con los objetivos de RNE.

Por más empeño que se ponga en decir que el EGM contiene muchos datos útiles para las emisoras, lo cierto es que la percepción social, alentada por las empresas privadas de comunicación, se limita a una mera clasificación cuantitativa de oyentes en la carrera por ocupar el número uno, conservar el puesto o justificar, con interpretaciones más o menos espurias, el descenso en la escala. Nada que ver con los objetivos de RNE.

Por el contrario, sí tiene que ver totalmente con los objetivos de la radio pública conocer lo que piensan sus oyentes del cumplimiento de principios básicos como pluralismo, independencia, calidad, objetividad, acceso de grupos sociales, divulgación de valores democráticos y el largo listado que recoge la actual legislación y recogerá cualquier otra en el futuro. Y esto, no está en el EGM y, en consecuencia, el EGM no sirve a los objetivos de RNE. Además, nos cuesta dinero.

A Carmen Caffarel y al Comité de Expertos les propusimos y argumentamos, en su momento, que una alternativa, también pública, era el Instituto Nacional de Estadística si consideraban necesario pulsar la percepción que los oyentes tienen de RNE. La respuesta ha sido el regreso al EGM, un error tan de bulto que no parece inocente.

Si en 2003 calificamos como buenos argumentos que esconden un fin perverso los utilizados por José Antonio Sánchez para abandonar el EGM, porque la medida quería encubrir el pésimo nivel alcanzado por RNE, ahora decimos que la decisión de volver es un error de bulto que se comete ante la esperanza de obtener una cifra de oyentes mejor que la última cosechada bajo gestión del PP. Regates en corto que nada tienen que ver con una auténtica radio pública.

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