Piqueras se marcha y habrá dirección en RNE

Madrid, 16 de enero de 2006 (Hoja informativa de la sección sindical del SPM-RNE)

Se sabía que Pedro Piqueras no era ya básicamente un profesional de la radiotelevisión pública. Él mismo se encargaba de asegurar que está “en el mercado”, de donde vino y a donde vuelve para cobrar lo que pague el negocio privado. Ni conocía RNE cuando fue nombrado, después de 16 años fuera, 11 desde que dejó TVE, ni ha logrado conocerla a fondo (si es que lo ha intentado) durante los 20 meses que ha estado al frente de la empresa. De hecho, le ha venido muy grande RNE y toda su estructura de Radio 1, Radio Clásica, Radio 3, Radio 4, Radio 5, Radio Exterior y la red territorial. Desbordado, se ha limitado a gestionar el cambio inicial del que hemos venido señalando aciertos y errores. Después, independientemente de su buen carácter personal, todo ha sido desgaste y deterioro. A la vuelta del pasado verano (hoja informativa de 15 de septiembre) ya aseguramos literalmente: “Hay tanto pendiente que sorprende la complacencia con la que se mueve el equipo directivo. La falta de empuje y de continuidad en las reformas hace que la actual gestión esté prácticamente amortizada”.

El último trimestre de 2005 ha sido pura paralización mientras los problemas crecían en todos los terrenos y parte del equipo directivo se dedicaba a echar balones fuera remitiendo la ausencia de soluciones a Piqueras. Y esto no lo decimos aprovechando que se marcha, lo hemos dejado por escrito en estos 20 meses y se lo hemos dicho personalmente a Pedro Piqueras. Ahora, el trabajo se acumula. No sólo hay que gestionarlo todo y solucionar los problemas pendientes sino que se nos viene encima el llamado plan de futuro o de saneamiento que es más que probable que se convierta en plan de desmantelamiento. Algunos compañeros se han quedado muy conformados con las declaraciones de Carmen Caffarel sobre la red territorial; la realidad es que la Directora General lo único que ha garantizado es “presencia” de RTVE “en todas las comunidades autónomas”, pero una red es mucho más, independientemente de los ejemplos puntuales que necesiten medidas de racionalización.

Con Javier Arenas esperamos que, al menos, haya una dirección, ejecutiva, claro; es decir, que solucione problemas, no que los ignore, los aparque o los incremente. Descontado que no habrá involución en lo positivo del cambio inicial (profesionalización, ausencia de manipulación, aumento de la calidad) esperamos que haya un imprescindible impulso y profundización y que serán abordados los numerosos agujeros dejados por la gestión saliente. Sin querer ser exhaustivos, ni mucho menos, nos referimos a los contenidos que emitimos, pasando por las carencias materiales y llegando al desmoronamiento de Radio Exterior, la utilización de becarios, la redistribución interna del presupuesto o una mejor y más completa colaboración con el comité de empresa. Y sigue en vigor nuestra exigencia, reclamada por escrito el 18 de noviembre, a los equipos directivos de que se pongan, inequívoca y expresamente, a favor del servicio público, que no tomen decisiones que socaven RTVE y que contribuyan al fortalecimiento de la radiotelevisión pública en la medida de su especial responsabilidad.

EXPEDIENTE Y DEMANDA JUDICIAL A TRES MIEMBROS DE UGT

Si hubiese sido presentado el fotomontaje del billete de lotería para su aprobación por el SPM, hubiésemos votado en contra. No lo pudimos hacer porque no formamos parte del Comité General Intercentros (CGI), aunque no fue una decisión colectiva según algunos de sus miembros. Algo que en otras instancias sindicales sí que hemos podido comprobar directamente. La representación el SPM en la Coordinadora de Comités de Empresa, creada para organizar las movilizaciones contra el desmantelamiento de RTVE, dejó de asistir a sus reuniones a partir del 18 de noviembre después de exponer una serie de declaraciones y acciones que habían sido realizadas en nombre de todos sin haber sido presentadas, debatidas o votadas. Sin portazos ni aspavientos, seguimos aportando nuestros propios argumentos y convocamos a la manifestación. En la hoja informativa del 12 de diciembre expusimos algunos de nuestros desacuerdos, lo que no impidió que la titulásemos “A LA MANIFESTACIÓN” porque lo que está en juego es mucho más importante.

También ahora. Ni el incidente (menor después de las gruesas descalificaciones y del lenguaje disparatado que han vertido algunos sindicatos en estos casi dos años) merece la reacción de la dirección ni la respuesta de la mayoría sindical en el CGI de imponer una retirada de cualquier negociación con la dirección. Otra vez, la actuación particular de algunos sindicalistas se utiliza como argumento, !en nombre de todos los trabajadores!, para adoptar unilateralmente una decisión insensata.

Ni siquiera entramos en el incomprensible debate que se ha querido plantear sobre “libertad de expresión” porque el derecho a criticar libremente no significa hacerlo desde la impunidad sino desde la responsabilidad. Lo decimos como sindicato pero también como profesionales y como ciudadanos. Hace tiempo que los límites de la responsabilidad han sido sobrepasados por algunos altavoces sindicales, incluido sentido del humor más o menos burdo.

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