Los comités de empresa del grupo G+J exigen a la Fundación Bertelsmann que devuelva el Premio Principe de Asturias

Madrid, 8 de spetiembre de 2009 (comunicado de los trabajadores)

Los comités de empresa del Grupo G+J en España (GyJ, Motorpress Ibérica y GPS) y los trabajadores abajo firmantes exigimos a la fundación Bertelsmann que proceda a la inmediata devolución del premio Príncipe de Asturias a la Comunicación y Humanidades que Reinhard Mohn recibió en 1998 de manos de su Alteza Real el Príncipe de Asturias, y rogamos al Gobierno de España que solicite a la Casa Real la retirada de la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil concedida a la actual presidenta de la Fundación Bertelsmann, puesto que el Grupo Bertelsmann ya no es acreedor de los valores que hicieron a su fundador, Reinhard Mohn, y a Liz Mohn, actual presidenta de la Fundación, merecedores de los citados galardones.

El pasado mes de julio, la dirección del Grupo G+J en España (propiedad del Grupo Bertelsmann) procedió al despido de 13 trabajadores de su sede de la calle Albasanz, de Madrid, con sólo 20 días de indemnización por año y un máximo de doce mensualidades. Entre estos despidos podemos dar testimonio del caso de los dos miembros de un matrimonio, formado por un trabajador que se encontraba de baja médica y su mujer.

En el mismo mes de julio, también fueron despedidos 6 trabajadores de las revistas Men’s Health y Runner’s World, de la sede del grupo en Barcelona. Así, ya son 19 los trabajadores del Grupo GyJ en España que se han visto en la calle en las mismas condiciones, desde que el pasado 30 de junio acabara la “tregua” pactada con los respectivos comités de empresa, según la cual la empresa se comprometía a no realizar ningún despido a cambio de la introducción de la jornada intensiva y la congelación salarial pactadas en septiembre de 2008.

La segunda empresa del grupo en España, afectada por despidos es Motorpress Ibérica: en agosto se ha presentado un ERE que afectará a 104 trabajadores de esta empresa (el 43,60 % de la plantilla), y, en poco tiempo, habrá otra reestructuración importante, que presumiblemente afectará también a un numero muy elevado de trabajadores, en la tercera empresa del grupo, Gestión de Publicaciones y Publicidad (GPS).

Este comportamiento demuestra cómo los actuales responsables del Grupo Bertelsmann han acreditado un profundo desprecio por las normas que hasta ahora eran inherentes a la filosofía del fundador de la Fundación Bertelsmann, enviando a sus trabajadores al paro cuando en los últimos tres años, incluido 2008, el grupo obtuvo en España grandes beneficios.

La concesión del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades a Reinhard Mohn en 1998 se decidió por unanimidad, pudiéndose leer en el fallo que “el Jurado ha estimado especialmente su capacidad para concebir y organizar un modelo integrador y participativo de empresa en el ámbito de la comunicación y las humanidades, que ha contribuido en alto grado a la difusión de la cultura mediante la edición de libros y otras publicaciones, la creación de bibliotecas y el fomento de la lectura, a través de una red mundial de multimedia con particular proyección en España, país con cuya cultura ha mostrado una patente identificación”.

Más recientemente, en Julio de 2007, Liz Mohn, esposa de Reinhard Mohn y actual presidenta de la Fundación Bertelsmann, recibió de manos del embajador de España en Alemania, Gabriel Busquets Aparicio, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil. El reconocimiento le fue concedido por el Rey de España a propuesta del Gobierno por sus méritos como presidenta del Patronato de la Fundación Bertelsmann con sede en Barcelona. En su discurso, el embajador resaltó que “en todas las actividades de la Fundación en España, Liz Mohn ha dejado su impronta, y cómo la familia Mohn combina de manera admirable el optimismo frente a la adversidad con la responsabilidad social como clave del éxito empresarial”.

El comportamiento de los actuales responsables del Grupo Bertelsmann ha acreditado un profundo desprecio por las normas que hasta ahora eran inherentes a la filosofía del fundador de la Fundación Bertelsmann, enviando a sus trabajadores al paro cuando en los últimos tres años, incluido 2008, el grupo obtuvo en España grandes beneficios.

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