Los anunciantes (AEA) denuncian la concentración de medios de comunicación

La Asociación Española de Anunciantes (AEA) considera, en un comunicado publicado en su página web,que la fusión entre Antena 3 y La Sextaagravará la ya deteriorada competencia en el sector“, llegándose a la mayor concentración europea.

AEA manifiesta que “en contra de informaciones interesadas” difundidas al respecto considera que España será uno de los países europeos de mayor concentración en inversión publicitaria en televisión, con el 85,6%, muy distante de países como Alemania (77%), Francia (59,6%), y Reino Unido (66,4%) y peligrosamente similar al modelo Italiano (84,9%) según datos de las fuentes Infoadex, Kantar Media, Nielsen, Nielsen Media Research, y TNS.

Si ya tras la desaparición de la publicidad de RTVE en 2010 y el proceso de concentración de Telecinco y Cuatro que ha provocado nefastas consecuencias para los intereses de las empresas anunciantes, podíamos hablar de mercado claramente anticompetitivo con tres grupos, ahora, con la nueva concentración que se pretende, solo dos, la situación es alarmante.

Está claro que esta medida, realizada de espaldas a la industria publicitaria, es perjudicial para las empresas anunciantes ya que la oferta dominará los precios, todo lo contrario de lo que es recomendable en un sano mercado de competencia. De esa forma las empresas pierden claramente creación de valor y capacidad de negociación.

Al ser las televisiones en abierto las proveedoras de la mayor oferta para llegar a audiencias masivas, y su cobertura casi absoluta, a las que se dirige gran parte de la inversión publicitaria de gran consumo, “la posición de dominio que se deriva de la concentración, hace inviable el libre mercado“, señala el comunicado recogido también en su página web por la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP).

El medio televisión debe de ser una herramienta para dar a conocer los productos y servicios de que se nutre la sociedad, pero no puede acabar estrangulando, por falta de competencia, los recursos destinados por las empresas para este fin.

Máxime, teniendo en cuenta que dichas compañías constituyen el tejido productivo del país y en su función de anunciantes pueden contribuir a impulsar el consumo. Es decir, los intereses de un sector en concreto, no pueden estar por encima del mejor desarrollo para la marcha de la economía en general.

No solo la industria publicitaria pierde, no solo los anunciantes, o las agencias de medios y de publicidad, sino que también pierde el consumidor que más tarde o más temprano se verá afectado en la calidad de los programas al no existir apenas competencia entre los operadores. Fueron precisamente las cadenas que ahora pretenden fusionarse, las que se convirtieron en adalides en contra de la concentración Telecinco y Cuatro a favor de una falsa pluralidad que ahora se verá aún más mermada.

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