La parte anunciada de la reforma de RTVE esconde, detrás de un lenguaje técnico, el abandono de importantes funciones de la radiotelevisión pública y del periodismo de calidad

Madrid, 3 de marzo de 2006 (sección sindical SPM-RNE)

LA REFORMA ANUNCIADA

Los principios generales lo soportan casi todo. Así, “calidad reconocida”, “audiencias relevantes”, “eficiencia de costes”, “visión integral y estratégica”, “perspectivas complementarias en procesos vertebradores”. Es probable que los muy expertos sepan a qué se refieren pero los ciudadanos en general (y los profesionales de RTVE) esperamos que nos respondan clara y concretamente según vamos preguntando “o sea”. La parte divulgada del “NUEVO MODELO PARA RADIOTELEVISIÓN ESPAÑOLA”, presentado por la SEPI y la Dirección General de RTVE a los sindicatos mayoritarios (27 de febrero), contiene abundantes principios que suenan muy bien y que podríamos firmar, incluido el apartado dedicado a reformar una “estructura muy fragmentada verticalmente que dificulta la coordinación”, a la que le “falta alineamiento de objetivos e incentivos”, que “triplica funciones” y mantiene un “número elevado de mandos intermedios”. Pero el caso es que según se van acercando los principios, los cuadros y las flechas a la base de los trabajadores, los responsables del nuevo esquema dicen que quieren una “redacción compuesta por informadores polivalentes”, o sea que asumamos más tareas, más diversas y por el mismo o menor precio. Dicen que quieren una “explotación de sinergias en la captación de noticias de TVE y RNE”, o sea que tiran abajo toda la teoría de la comunicación y la diversificación de mensajes según el medio, o sea todos para todo. Dicen más, vuelven a las dichosas “sinergias” para proponer redacciones comunes que trabajen para TVE 1, La 2 y el Canal 24 Horas y para Radio 1 y Radio 5 (¿también para Radio Exterior de España?), o sea unificación de mensajes para audiencias, ritmos y tiempos diferentes.

Descubren que “las redacciones territoriales elaborarán tanto las desconexiones informativas como la información requerida para informativos nacionales”, o sea como ahora y siempre. Reducen el tiempo de las desconexiones que ofrecen la información más próxima al ciudadano, o sea que no se han enterado de que estamos en un estado de las autonomías que presume de descentralización creciente y pasan de todos los teóricos de la comunicación que apuestan por lo cercano en un mundo globalizado. En este apartado, la Directora General remata faena cuando, en rueda de prensa, explica que la reducción de emisiones autonómicas y locales se hace porque “no tiene sentido” que compitamos con las autonómicas, o sea, que las autonómicas y locales van a dejar de competir con la estatal dejando de emitir información nacional e internacional, ¿no, señora Caffarel?.

Los pensadores del modelo ni se molestan en anunciar la desaparición de Radio 4, simplemente señalan que habrá “responsables para las distintas cadenas: Radio 1, Radio Clásica, Radio 3 y Radio Exterior de España” y volvemos a la citada rueda de prensa para escuchar al Presidente de la SEPI decir sobre Radio 4 que “con 8.500 oyentes no se hace servicio público”, o sea que después de tantos conceptos elevados, son incapaces de presentar un proyecto que permita recuperar audiencia en Cataluña y dar una oportunidad y medios a los profesionales después de sucesivas direcciones desastrosas para Radio 4. En cuanto a la Orquesta, el Coro, el Instituto y la plantilla de RTVE, todavía no toca divulgarlo y mientras, el Parlamento debatiendo la nueva ley. ¡Viva la fábrica de churros SEPI!… si les dejamos.

En el punto en el que nos encontramos (a falta de lo más grave, la reducción de plantilla) hay que cambiar el ritmo de la respuesta. Ya hemos recogido apoyos sociales, hecho concentraciones y manifiestos y salido a la calle. La movilización ha retrasado el ajuste y rebajado su dureza. A pesar de ello, todavía nos vienen con lo anunciado y con lo que guardan en la recámara. Es hora de hablar de huelga, de una huelga que apague RTVE. Así de claro.

EL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN CONTEMPORIZA

Reunido ayer, declara en nota pública que ve “con agrado los pasos que, en líneas generales, se están dando en esa dirección (de la reforma), tanto desde el punto de vista legislativo como empresarial”. Eso sí, se cubre algo cuando asegura que “no obstante, la valoración final de este proceso no podrá hacerse, en buena lógica, hasta conocer todos los elementos de la reforma en su conjunto”. O sea, que los profesionales de la información y de la comunicación que hay en ese consejo no ven todavía todos los males que ya implica lo anunciado y se dan tiempo a la espera de que algo pueda compensar su evidente ceguera ¿partidaria?.

URBANEJA TOTAL

Y encima, llega Fernando González Urbaneja, que capitanea la FAPE y la APM, y acusa, en el Senado, a RTVE de ser el lugar más corrupto de España. Su arrepentimiento posterior nos parece absolutamente falso porque tiene, desde hace años, un comportamiento absolutamente diáfano contra todo lo público, incluida RTVE. No es que se le haya calentado la boca, Urbaneja es partidario de la selva y tiene acreditada una larga trayectoria de lengua larga e idea corta, tan corta como le aconsejan los intereses particulares que le mueven.

NUEVOS NOMBRAMIENTOS EN RNE

A la espera de que la dirección defina la línea que caracterizará los contenidos de la nueva etapa, se va completando el organigrama. Hay nuevos responsables de Programas, Emisoras Territoriales, Radio 1 y Radio Exterior de España. Como poco, sorprende que en plena remodelación prevista de emisoras territoriales se sustituya a quien ha estado al frente durante los dos últimos años y que resultaría el mejor conocedor de sus problemas y soluciones. Además, se encarga del puesto a alguien que ha demostrado una ineficacia absoluta al frente de REE, como se ha venido denunciando desde el Comité de Empresa. Los nombramientos incluyen, además, un previsible acierto y una incógnita y presentan una línea escasamente nítida de lo que se pretende para los próximos meses, más allá de que ceses y nombramientos puedan tener su origen en aspectos políticos o en desajustes personales con algunos ya ex directivos. No querríamos encontrarnos con RNE retrocediendo hacia la etapa en la que fue transformada en mero altavoz de opiniones gubernamentales y pro-gubernamentales, ya bastante abundantes. El tiempo dirá pero si se trata de poner en marcha una programación diferente, esperamos que se aborde globalmente desde una mejor concepción del servicio público que la dirección dice tener. Si se hace para el escaparate y de forma puntual puede acabar por no ser la actual ni la alternativa y, en fin, desdibujada.

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