La Justicia anula el despido de un corresponsal de Efe que promovió una campaña reivindicativa

Madrid, 4 de febrero de 2003.

La Justicia ha declarado nulo el despido del corresponsal de Efe en Barakaldo (Vizcaya) José Alonso Seco, que promovió una campaña reinvindicativa en defensa de los derechos de su colectivo profesional, y condena a la agencia a su inmediata readmisión. Contra la sentencia del Juzgado de lo Social número 6 de Bilbao, que lleva fecha de 3 de enero de 2003, cabe recurso de suplicación ante el Tribunal Superior, cuya interposición debe ser comunicada en el plazo de cinco días desde la notificación.

La Justicia considera hechos probados que José Alonso Seco trabaja en Efe desde el 27 de enero de 1995 como redactor y que lo hace “recibiendo de Efe previsiones de noticias”. También constata que en febrero de 2002, “el actor dirigió una iniciativa tendente a equipar (sic) a los corresponsales de Efe para la defensa de sus intereses frente a la empresa”.

La sentencia aprecia que concurrren en el caso las circunstancias de dependencia y ajeneidad, y considera que “a nuestro entender obra en los autos un fumus o apariencia de que el despido del Sr. Seco habría estado motivado por su actividad reivindicativa”, ya que la propia agencia Efe “ha reconocido reiteradamente la condición de buen profesional del actor y sin aportar ninguna otra clase de indicio o elemento probatorio que pudieran sustentar o avalar por sí mismo la decisión extintiva”.

El Juzgado de lo Social número 6 de Bilbao concluye que, “por lo tanto, a nuestro entender, el despido del actor es un despido nulo de pleno derecho por contrario a las prescripciones no discriminatorias ex artículo 14 CE”.

Para el Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM), que en su momento expresó su solidaridad y apoyo a José Alonso Seco, la sentencia es una buena noticia por partida doble. Por una parte, porque reconoce las claves de relación laboral –dependencia, ajeneidad, recepción de previsiones informativas— que las empresas esconden con frecuencia para marginar laboralmente a sus corresponsales. Por otra, porque protege un derecho democrático tan elemental como el de organizarse para defender –justo para eso nació hace cuatro años el SPM— los derechos laborales y profesionales de un colectivo, en este caso periodístico.

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