La FeSP responde al editorial de ‘El Mundo’ contra el Estatuto del Periodista Profesional

Madrid, 3 de diciembre de 2004. (Carta al Director de ‘El Mundo’).

Sr. Director:

En la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) hemos leído con sorpresa su editorial (Un estatuto innecesario, EL MUNDO, 27 de noviembre de 2004), en el que ataca el proyecto de Estatuto del Periodista Profesional admitido a trámite en el Congreso.Y nos ha sorprendido, no porque exprese su diario lo que considere oportuno, que para eso están los editoriales, sino por algunas inexactitudes y afirmaciones que se hacen en él, impropias de un periódico como el suyo.

Decir que un Consejo Estatal de la Información supone volver «al más genuino estilo franquista» es, cuando menos, una frivolidad sin ningún sustento. Y decir que el proyecto de Estatuto tiene «un aire ordenancista y corporativo» es lo más alejado de la realidad: lo que pretende es regular legalmente la profesión periodística, pero no en beneficio de los periodistas -que eso sí sería corporativismo-, sino del derecho fundamental de la ciudadanía a recibir una información plural y veraz.

Señor director: si tan malo es regular por ley los derechos y deberes de la profesión periodística, ¿por qué están regulados en los países europeos de nuestro entorno? ¿Todos ellos se equivocan, incluso los que pueden darnos lecciones de democracia? Le hubiera bastado con consultar a los propietarios de su periódico, que también lo son del Corriere della Sera, para saber que la regulación por ley de nuestra profesión no es mala ni para la ciudadanía, ni para los periodistas, ni para las empresas. Antes bien, ha servido en Italia para preservar a la prensa de grandes males.Por otra parte, el texto presentado por Izquierda Unida, que es fruto del consenso entre cinco organizaciones de periodistas, se puede y debe mejorar con las correspondientes enmiendas, como se hace con todos los proyectos de ley.

Quede tranquilo, señor director, porque la promulgación de un Estatuto del Periodista no va a suponer ningún tipo de censura ni la toma del poder en las empresas por parte de la profesión.Sólo va a significar, y no es poco, la regulación de un derecho constitucional, lo que debe hacerse por ley orgánica y no por acuerdos de autorregulación entre empresas y trabajadores que, como se está demostrando y usted sabe, nunca han funcionado.Desconocemos qué «Historia» y qué «derecho comparado» habrán consultado ustedes para redactar el citado editorial, porque lo cierto es que la Historia y la situación que se vive en los países de nuestro entorno demuestran justo lo contrario de lo que se defiende en él.

Estoy seguro de que su sentido del pluralismo le llevará a publicar esta carta para que sus lectores conozcan la opinión de esta Federación de Sindicatos de Periodistas que, por qué ocultarlo, tanto ha contribuido a que el Congreso de los Diputados haya acordado tramitar el proyecto de Estatuto del Periodista Profesional.

Enric Bastardes, secretario general de la Federación de Sindicatos de Periodistas.

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