La FeSP lamenta que los gestores que llevaron al cierre de “Público” lo hayan podido recuperar

Madrid,25 de mayo de 2012. (Comunicado de la Junta Ejecutiva Federal de la FeSP).

La Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) lamenta que la cooperativa de ex trabajadores del diario ‘Público’ no haya podido ser la adjudicataria del periódico en la subasta judicial, para mantenerlo en su edición digital como pretendían, y haya sido puesto en manos de los anteriores propietarios aunque sea de manera indirecta. Ellos son responsables de la desastrosa gestión que llevó al cierre de la edición impresa, lo que costó el empleo a más de 160 personas que habían puesto ilusión, esfuerzo y profesionalidad en ese proyecto.

El único aspecto positivo de esta decisión judicial es que la nueva empresa se subrogará 21 contratos de las personas que mantienen cada día la edición digital, un número superior al que ofrecía la cooperativa. Pero el precedente de su fracasada gestión permite dudar que los adjudicatarios tengan capacidad para pilotar correctamente el proyecto de ‘Público.es’.

La FeSP considera incalificable que los anteriores dueños, beneficiándose de la Ley Concursal, hayan conseguido abortar el proyecto de gestionar el periódico mediante una cooperativa de trabajadores. Es una auténtica vergüenza que esa ley permita concurrir a la subasta a los mismos empresarios, aunque sea a través de socios, que han dejado atrás un reguero de deudas, despidos y promesas incumplidas.

La Junta Ejecutiva Federal de la FeSP reitera su solidaridad a los trabajadores que fueron despedidos de ‘Público’ hace un par de meses y que, pese a no haber cobrado del Fondo de Garantía Salarial las indemnizaciones –por la incapacidad manifestada por la empresa–, han intentado con criterio y profesionalidad impulsar una iniciativa empresarial propia. Con ella se proponían conseguir la existencia de un medio independiente y recuperar puestos de trabajo.
Sorprende que puedan quedarse con ese proyecto quienes, en cuatro años de gestión, han dejado una lista de acreedores sin cobrar y unos trabajadores que, además de ir al paro, han sido engañados por la empresa con una promesa de indemnizaciones que no ha satisfecho.

Causa estupor que quienes dijeron que no tenían dinero para pagar las indemnizaciones hayan conseguido ahora, mediante socios y cambios de empresa, recursos económicos suficientes para volver a ser los propietarios de un diario digital que se confecciona cada día gracias al esfuerzo del reducido grupo de trabajadores que no fueron despedidos. Situaciones como esta hacen que la ciudadanía confíe cada vez menos en la solvencia de las instituciones para salvaguardar los intereses de los trabajadores y dude cada vez más de la integridad ética de muchos empresarios de la comunicación.

La plantilla del diario debe exigir a los nuevos propietarios que cumplan escrupulosamente la legislación y mejoren las condiciones salariales y laborales de la plantilla.

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