La Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) considera que los planes de ajuste divulgados sobre RTVE supondrían su desaparición y la mayor traición a la radiotelevisión pública estatal

Madrid, 9 de octubre de 2005 (Comunicado de la Junta Ejecutiva Federal de la FeSP)

Ni el Gobierno ni su partido han desmentido la filtración, coincidente en varios medios de comunicación, sobre el futuro (el NO futuro) de RTVE que se vincula con el proyecto de Presupuestos Generales del Estado y no con la pendiente Ley de Reforma de los Medios Públicos. La vinculación se hace por medio de condicionar la subvención anual (obligatoria aunque incumplida desde 1991, primero parcialmente por el PSOE y después totalmente por el PP) a la adopción de un plan de reestructuración que, de llevarse a cabo según lo filtrado, supondría la desaparición de la mayor parte de la infraestructura con la que cuenta actualmente RTVE.

La supresión de entre 3.500 y 5.000 puestos de trabajo traería consigo el cierre de emisoras y de centros territoriales de RNE y de TVE y de sus programaciones locales y autonómicas, la imposibilidad material de seguir manteniendo la actividad de las seis emisoras de radio, de los dos canales generalistas, cinco temáticos y el internacional de televisión y la desaparición o salida del ente público del Instituto de RTVE y de la Orquesta y Coro. Con un 60% de los trabajadores fijos jubilados anticipadamente o con baja incentivada quedaría una plantilla para hacer uno o dos canales de televisión y una o dos emisoras de radio. Es decir, una radiotelevisión pública mínima, sin suficientes profesionales especializados y sin capacidad para abarcar competentemente las amplias e importantes misiones asignadas. Si le añadimos la ampliación de oferta privada, RTVE dejaría de ser el referente que tanto han pregonado el Gobierno, el PSOE, la actual dirección general y sus equipos directivos. Si los planes filtrados se convierten en realidad se consumará, además de una gran mentira, la mayor traición a la radiotelevisión pública estatal.

Esto sería lo más grave pero no lo único de singular importancia. Acometer este ajuste durísimo antes de aprobar la nueva ley quitaría al Parlamento su función de decidir qué RTVE se quiere, pondría de manifiesto el descomunal engaño llevado a cabo en el programa electoral y las promesas del PSOE y de su gobierno y definiría como farsa el trabajo realizado durante meses por el Comité de Expertos.

Lo que necesita una RTVE con y de futuro es una ley que impida su permanente sometimiento político, la indignidad profesional y el despilfarro financiero y económico, cuestiones todas de las que son responsables los gobiernos y los directivos que han venido gestionando RTVE, no sus trabajadores ni los ciudadanos que, como en la peor pesadilla turboliberal, verían como desaparece un importante sector público a manos de intereses particulares.

Si se confirman estos planes, la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) no dudará en llamar y en sumarse a las acciones unitarias pertinentes que impidan semejante descalabro social.

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