Juicio a Boro LH: la acusación se ‘enreda’ en declaraciones contradictorias, y la fiscalía rebaja de 6 a 2 años su petición de cárcel

Apoyada en las fotos y vídeos de otros reporteros, la defensa concluye que “no hay ningún elemento de prueba”, y plantea investigar un posible “falso testimonio” de los policías supuestamente agredidos

3 de octubre de 2018

Boro saluda tras el juicio a las personas concentradas ante los juzgados.

El juicio celebrado este miércoles contra el reportero independiente Jorge Correa, más conocido como Boro LH, ha estado marcado por la rebaja de la petición fiscal de cárcel –de seis a dos años– y por la denuncia por parte de la defensa de las declaraciones “contradictorias” de los dos policías supuestamente agredidos –“han faltado a la verdad, en el atestado o aquí”–, que la han llevado a plantear la “deducción de testimonio a los agentes por si hubieran incurrido en falso testimonio”.

El abogado defensor Erlantz Ibarrondo se apoyó en las fotografías y vídeos de otros reporteros que cubrieron la manifestación “Jaque a la Monarquía” del 29 de marzo de 2014, para avalar la declaración judicial del periodista del medio alternativo La Haine, destacar esas contradicciones policiales y concluir que “no hay absolutamente ningún elemento de prueba”.

Mientras el reportero acusado ha mantenido su versión desde su primera declaración tras ser detenido, subrayó el letrado, ambos agentes se ‘enredaron’ en testimonios contradictorios con los del atestado judicial. En ese relato variable, una supuesta patada se convertía en empujón, puñetazo y patada; una supuesta patada en la “zona baja de las piernas” se relacionaba con una lesión en la rodilla; y ‘aparecía’ de pronto –“se trae ahora aquí”, se quejó la defensa– un supuesto puñetazo anterior a un agente, hasta ahora inédito, que en todo caso se reconocía que “no puedo decir que fuera” propinado por el acusado.

El abogado Ibarrondo lo resumió con rotundidad al acabar el juicio: “Las contradicciones han sido tan evidentes y manifiestas, que no cabe otra posibilidad que la absolución”. Y tanto la defensa como el propio acusado llamaron la atención sobre el valor probatorio de los vídeos grabados aquel día por otros reporteros, que no solo recogen agresiones policiales a informadores –denunciadas por la FeSP y organizaciones internacionales como la OSCE–, sino que respaldan la versión de Boro LH de que solo tuvo contacto con un agente que lo tiró al suelo y estaba “encima agarrándome del cuello”. Las imágenes ponen en duda la versión policial al mostrar a un agente que se cae y arrastra la rodilla y a otro que golpea involuntariamente en la mano a otro antidisturbios; las lesiones denunciadas por los dos policías supuestamente agredidos estaban localizadas en una rodilla –el forense reconoció que pudo ser causada “tanto por una patada como por una caída”– y en una mano.

La fiscalía reconoció las “discrepancias entre los testimonios del acusado y los policías” antes de rebajar su petición de condena a dos años de cárcel por atentado a un agente de la autoridad y 4.860 euros de multa por dos delitos de lesiones. Por su parte, Jorge Correa –afiliado al SPM— destacó en su alegato final que lo que sucedió no fue un atentado a la autoridad, sino un “atentado a los informadores y al derecho a la información”. Recordó que “en otro juicio quedó probado que un policía agredió a un periodista”, aunque la falta se consideró prescrita. “Sin libertad de información, no hay democracia”, concluyó.

Los testimonios aportados en el juicio por otros tres reporteros que cubrieron ese día la manifestación respaldaron varias partes del relato de Boro LH, y definieron la actitud policial hacia la prensa como “notoriamente intimidatoria” y “muy hostil”. En la calle, varias decenas de personas se concentraron con una pancarta del Movimiento Antirrascista de Madrid con la leyenda “Por la libertad de información, ¡Boro absolución!”. Junto al eslogan de “¡Boro, libertad!” se escucharon otros como “el periodismo no es terrorismo”.

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