“Hasta aquí hemos llegado”, advierte el Consejo Provisional de Informativos de TVE-Torrespaña

Madrid, 24 de octubre de 2005. (Comunicado nº 26 del CPI de TVE-Torrespaña).

RTVE ha llegado a un punto crítico de su historia. En los próximos meses, quizá en las próximas semanas, se van tomar decisiones que marcarán el futuro de la empresa. Todo indica que estas decisiones se están tomando en las cúspides del poder, para luego hacerlas aceptables para los trabajadores y la sociedad. Al socaire de las exigencias de Bruselas se puede estar diseñando un modelo de radiotelevisión pública irrelevante, con escasa influencia y con una dimensión muy reducida. No es ese el rumbo indicado por el Informe de los Sabios. De ser así, no se respetaría tampoco el cauce fijado por el Proyecto de Ley (válido, aunque mejorable) y se hurtaría al Parlamento definir el modelo de la Radiotelevisión Pública al imponer un plan de saneamiento vinculado a la subvención presupuestaria. Pero el punto de partida ya lo conocemos: «Todo el mundo sabe que sobran personas y medios» (Martínez Robles).

A los representantes sindicales y sus organizaciones corresponde liderar la respuesta a esta operación. El Consejo Provisional de Informativos se siente superado por la nueva situación. Llegamos a este momento decisivo con un gran desgaste. Fuimos elegidos por un año y llevamos más de año y medio, sin perspectivas de renovación a la vista. Creemos que nuestro ciclo se ha agotado. Pero no queremos abandonar precisamente en este momento; tampoco podemos perpetuarnos eternamente.

El Estatuto frustrado

Nuestra primera misión era promover un Estatuto de Informativos que desarrollara los derechos y deberes de los informadores audiovisuales e instituyera Consejos de Informativos. No hemos logrado este objetivo. De nada sirvió el proceso de discusión y debate, el texto propuesto y las repetidas solicitudes (avaladas con vuestras firmas) a la Dirección General. UGT y APLI nos declararon una guerra sin cuartel y utilizaron el Estatuto como si fuera una baza negociadora más en el conjunto de asuntos laborales. Su actitud fue determinante para que el Estatuto no saliera adelante en el momento oportuno. La Dirección vendió un Estatuto inexistente y utilizó al CPI como coartada de democratización. Se nos negó una voz propia en la negociación y a las dos sesiones celebradas tuvimos que acudir como asesores de CC.OO.

Se da la paradoja de que el 20 de julio se celebró una sesión negociadora muy positiva. Todas las partes pusieron sobre la mesa sus propuestas con una actitud constructiva. Entre los distintos representantes de los trabajadores había acuerdos básicos y diferencias de matiz. La Dirección tomó nota de las propuestas y se comprometió a presentar un nuevo texto como base de negociación, cosa que, hasta la fecha, no ha hecho. Decimos que ha sido paradójico, porque cuando -en pleno verano- se dieron pasos para desbloquear este asunto, era ya muy tarde. Las prioridades a la vuelta del verano han cambiado. Seguimos creyendo que se puede negociar el Estatuto y anticipar su aplicación a lo dispuesto en el Proyecto de Ley.

El CPI se critica por no haber sabido convertir este asunto en prioritario para todos los informadores, por no haber sabido movilizar a la Redacción en torno a este objetivo. Pero también hemos echado de menos una mayor empuje y exigencia entre los compañeros. Nadie debiera pensar que el Estatuto vaya a ser un regalo, por mucho que los Consejos estén previstos en el Proyecto de Ley.

La situación de los Informativos

El segundo mandato del CPI era vigilar la imparcialidad y calidad de los programas informativos. Vaya por delante que la situación actual nada tiene que ver con la que vivíamos cuando fuimos elegidos, en febrero de 2004. La manipulación sistemática ha desaparecido. Los grandes temas informativos suelen estar bien desarrollados y ha desaparecido la ganga de sucesos morbosos. Se han reforzado o creado programas de calidad como «Crónicas», «En Portada» o «Miradas 2». Pero…

– Los telediarios muestran una preocupante tendencia a convertirse en magazines. Si los telediarios de la etapa anterior eran una mezcla del BOE y El Caso, en los actuales sobra papel couché.

– Falta solvencia en muchas informaciones. No basta contar lo que pasa; hay que dar claves de por qué pasa.

– No escapamos del periodismo de declaraciones: no se integran las declaraciones políticas en su contexto, faltan piezas que vayan más allá de las declaraciones y profundicen en los problemas.

– Damos acogida en nuestros informativos a todo tipo de acontecimientos, asuntos y productos con una clara dimensión comercial, sin la menor distancia crítica.

– Se afianza el modelo telediario-espectáculo. Parece que la calidad de nuestra información se mide por el número de corresponsales y enviados especiales que en la apertura nos digan: «Se lo contaremos más tarde».

La Dirección de los Informativos se enroca cada día más. Ha caído en una política de nombramientos endogámicos; La Dos Noticias es la matriz de casi toda la Dirección. No se han explicado estos cambios. Ha faltado transparencia.

Poco a poco se ha producido un cambio generacional en la Redacción. Se presenta como un «rejuvenecimiento imprescindible». Está bien la llegada de nuevas hornadas de periodistas, pero tiene que haber una gradación, una integración progresiva. No puede haber un relevo brusco; el camino es que los nuevos se integren con informadores veteranos y experimentados para formar escuela. En esta Redacción el ERE ya es posible. Estamos hartos de oír eso de «no das el perfil». Para colmo se ha caído en una política de traslados arbitrarios, rescisiones de contratos, cambios de corresponsales y readmisiones injustificadas. Nos preguntamos si esta Dirección nos está anticipando ese plan empresarial que se anuncia.

Qué ha hecho el CPI

El CPI ha pretendido mantener una crítica equilibrada y una interlocución con la Dirección. Sentimos que eso no ha servido de mucho. Quizá nuestro gran error haya sido no mantener una mayor movilización, foros permanentes de discusión y mecanismos más ágiles para recoger críticas puntuales. Tampoco hemos sido capaces de desarrollar normas de buenas y malas prácticas, como habíamos prometido.

¿Qué hacemos?


Fuimos elegidos con carácter provisional con el apoyo de medio millar de compañeros. Aquella iniciativa respondía a una movilización de emergencia para sacar a nuestros informativos del descrédito al que la manipulación del equipo anterior condujo a los Servicios Informativos. Han sido 20 meses muy difíciles para los que componemos el CPI. Sentimos que nuestra energía se agota. Pero no hay un proceso de recambio. Pese a todo pensamos que el proyecto de un Consejo de Informativos vale la pena, que es una pieza más para unos informativos independientes al servicio del público. Por eso dudamos en disolvernos. Y, aunque no vamos a hacerlo en este momento crítico, sí que vamos a dar un plazo inexcusable. Y así, instamos a la Dirección a dar un paso determinante hacia la aprobación de un Estatuto y la consiguiente convocatoria de unos Consejos de Informativos plenamente legales. Si no lo hace antes de fin de año, entenderemos que, pese a sus declaraciones de apoyo, sólo le interesa seguir utilizando el señuelo de los Consejos y el Estatuto, pero no va a ponerlos en marcha. Y, en ese caso, haremos mutis por el foro.

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