Doscientos periodistas acuden a la convocatoria de la APM contra el deterioro de la profesión

Madrid, 14 de febrero de 2009 (fotos Antonio Peiró)

La concentración convocada por la Asociación de la Prensa de Madrid “en defensa de la dignidad del trabajo de los periodistas” ha reunido a doscientos profesionales bajo el paso elevado de Eduardo Dato, en el museo al aire libre, donde su presidente ha leído un manifiesto. Media docena de pancartas protestaban contra los despidos en el Grupo Planeta y una pedía la huelga general de periodistas.

Fernando González Urbaneja ha constatado la dureza de la crisis y la pérdida de empleos “alarmante y sin precedentes” en los últimos meses y ha pronosticado que “lo que se avecina puede ser aún peor” porque “la mayor parte de los medios van mal y aplican políticas restrictivas y ajustes que afectan a la cantidad de trabajo (menos empleo) y a la calidad (peor empleo)”. El texto considera que “es hora de recordar y defender los principios de la profesión, basados en la diligente búsqueda de la verdad, de parar esta sangría destructiva y de proclamar y reclamar el buen periodismo”. Y hace las siguientes apelaciones:

A los editores para que den prioridad al mantenimiento del empleo y la protección del talento acumulado y la experiencia. Los despidos, las prejubilaciones, la precarización no son remedios. Todo lo contrario: conducen a lo peor. De la crisis nos salvarán los ciudadanos que aprecien nuestro trabajo. La respuesta a la crisis es más calidad profesional y no menos. Es hora de negociar y cooperar para salvarnos juntos.

Llamamos a los accionistas a que refuercen los recursos propios de los medios, que aporten dinero en un momento de necesidad para invertir en buenos proyectos de futuro. Éste es un momento para pactos a medio y largo plazo, para arrimar el hombro y defender el trabajo profesional. Es hora para la solidaridad y también para invertir y construir futuro.

A los anunciantes, para que apuesten por los medios, por su pluralidad; para que eviten recortes drásticos y automáticos del gasto publicitario, que serían fatales para el sector y para la sociedad. Les pedimos que mantengan el gasto, que gasten bien, que primen la calidad profesional, que no financien basura y que sostengan la competencia, el espíritu crítico, la responsabilidad social y el pluralismo. Es hora de apoyar, de creer en el futuro.

A los gobiernos para que eviten la competencia desleal y promuevan la igualdad de oportunidades. Que no discriminen, que no manipulen, que no premien a amigos y deudos. Sobre todo, que las autoridades laborales persigan y eviten los abusos en la contratación, cada día más frecuentes y descarados.

Reclamaremos el Estatuto del Periodista para que ponga en valor la calidad del trabajo, las reglas de la profesión, la deontología profesional. Y reclamamos también el Estatuto del Editor, que impida la llegada al sector de oportunistas y aprovechados, que ponga barreras a los conflictos de intereses y que coloque el periodismo en el centro del negocio y no en la periferia, como instrumento para conseguir otros fines. Es hora de defender una democracia de calidad, con sistemas eficaces de control y de crítica, con espacios para el debate.

A los sindicatos y a los compañeros para que antepongan la defensa de los puestos de trabajo a las indemnizaciones elevadas o a incrementos salariales en el corto plazo. La prioridad ahora es el nivel del empleo y la calidad profesional. Podemos cambiar salario por mantenimiento de empleo, por compromiso de participación en los beneficios futuros. Exigimos que las congelaciones y los recortes empiecen por los bonus y los sueldos más elevados.

Sindicatos y organizaciones profesionales tienen que cooperar, recabar información precisa sobre lo que está pasando. No podemos silenciar ni pasar por alto los contratos precarios, sui generis o los no contratos; los contratos de becarios o estudiantes en prácticas no pueden servir para completar plantillas con el señuelo de que más adelante se convertirán en contratos normales. Eso es hacer trampas, perjudicar al conjunto de la profesión y dificultar la salida de la crisis. No podemos tolerar contratos encadenados que crean inseguridad y dependencia. Ni podemos tolerar esos ajustes trampa que mutan contratos laborales a contratos de autónomos rescindibles sin explicación ni coste. Es hora de denunciar y acabar con las irregularidades y abusos.

A las universidades, para que enseñen con fundamento, con exigencia, para que no sean suministradoras de mano de obra barata o gratis, con la excusa de que así se aprende, se hacen contactos y luego, quizá, se consigue un trabajo más o menos estable. Es hora para la dignidad de los estudios y la carrera.

Lo prioritario es defender el empleo, hacer más difíciles los despidos y los cierres, promover el pluralismo y avanzar en libertades. Ésta no es hora para los reproches entre nosotros, ni para entretenerse con lo personal o lo accesorio. Es hora de defender el empleo y la dignidad del periodismo y de los periodistas.

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