Dos encuestas confirman el pésimo estado de la profesión

La encuesta del primer Informe Anual de la Profesión Periodística 2004, editado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) realizada a periodistas en activo miembros de la APM, revela que un tercio de los profesionales de la información recibe algún tipo de presión de su empresa o institución; una cifra ligeramente inferior, de su jefe inmediato; y algo más de una cuarta parte, procedentes de los anunciantes. En cuarto lugar aparecen las presiones políticas, mientras que el 25% por ciento de los periodistas niegan haber recibido presiones.

El informe recoge que los periodistas españoles denuncian la degradación profesional, especialmente en materia de empleo y retribuciones, pero muestran una fuerte identidad vocacional con el trabajo que desempeñan. Los principales problemas que aquejan a la profesión periodística son de índole laboral, y están referidos al paro, la precariedad, el intrusismo, las bajas retribuciones y el empleo de estudiantes y becarios en sustitución de puestos de plantilla.

Casi dos tercios creen que la estabilidad profesional es mala o muy mala, en contraste con sólo un 4,2 por ciento que la considera buena. El resto, casi un tercio, la califica de regular. Nueve de cada diez destaca la precariedad laboral como primer problema de la profesión periodística. El director del informe, Bernardo Díaz Nosty, admitió que el grado de empleo de la profesión es superior al previsto, aunque admitió que es más precario. Hay empleo, pero en muchos casos no sólo es precario, sino incluso por debajo del nivel de subsistencia, con salarios ínfimos.

Pocos días antes el Colegio de Periodistas de Cataluña había dado a conocer una encuesta de ámbito catalán que es casi coincidente en sus conclusiones con el informe de la APM.

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