Declaración de la Cumbre Social

Madrid, 25 de julio de 2012. (Declaración de la Cumbre Social).

Cuando en la segunda mitad de 2008, la economía productiva
de Estados Unidos y Europa se empieza a contagiar
del enorme fraude iniciado en el sistema bancario
norteamericano con la emisión de unos sofisticados productos
financieros por valor de billones de dólares, los dirigentes políticos
europeos no se pusieron de acuerdo sobre el impacto de la
crisis. Unos negaron reiteradamente que la crisis financiera llegara
a adquirir la dimensión de crisis económica y productiva internacional;
otros agitaron en sus respectivos países el deterioro
de los grandes indicadores macroeconómicos para arremeter
contra sus adversarios políticos en el Gobierno y acusarles de
incapacidad e insolvencia. Reclamaron desde la oposición las
conquistas del Estado de bienestar y proclamaron solemnemente
su compromiso con los derechos sociales y laborales.

Unos y otros desoyeron las iniciativas de voces autorizadas
de la economía y fundamentalmente del movimiento sindical,
exigiendo otra política para salir de la crisis y medidas para
la reactivación económica, el empleo y la cohesión social. Después
de vagas promesas de inversión pública dirigida a activar la creación
de empleo, los mandatarios de todo el mundo abrazaron
la misma política que había provocado la crisis: fuerte desregulación
de derechos, incompatibilidad entre el Estado social y el
equilibrio de las cuentas públicas, y máxima prioridad para contener
el déficit en el menor tiempo posible. Tras cuatro años de
liberalismo en estado puro el resultado no admite dudas: más
crisis, más recesión, más desempleo, menos cohesión social, menos
Estado e incremento sostenido de la injusticia y la exclusión
social. La política y la democracia empezaron a ser derrotadas
por la economía especulativa y los mercados financieros.

En España, la situación se nos antoja paradigmática. Los que
gobernaron ayer acabaron asumiendo “por responsabilidad”
los postulados del neoliberalismo. Los que lo hacen hoy ganaron
las elecciones con un programa y gobiernan con otro. Un descarnado
ejercicio de fraude democrático que en el caso
del Gobierno de Mariano Rajoy parece no tener límites. En poco
más de seis meses ha acabado con la arquitectura del derecho
laboral que surgió de la transición democrática; hace más difícil
la vida a las personas en paro; empobrece a la inmensa mayoría
de asalariados y pensionistas; se muestra hostil con la inmigración;
niega el presente y el futuro de los jóvenes; ensancha el
territorio de la desigualdad entre géneros y vuelve a negar el
derecho de las mujeres a decidir sobre el aborto; corta de raíz la
cooperación al desarrollo; penaliza la actividad de los autónomos;
ningunea la investigación y la ciencia; abandona a las personas
dependientes y a quienes les atienden; arrincona la cultura; deteriora
los servicios públicos y asesta un duro golpe a la educación
y sanidad públicas; cuestiona y/o niega derechos y libertades en
una acusada deriva autoritaria; exhibe una voluntad enfermiza
de perseguir a los sindicatos y colectivos de representación ciudadana;
se obsesiona con el déficit; olvida la inversión pública,
la actividad económica y el empleo; camina inexorablemente
hacia los 6 millones de parados a finales de 2012. Y todo ello
para tratar de encontrar la confianza de los mercados financieros
y de la Unión Europea, que no solo no logra, sino que recibe a
cambio humillación y desprecio.

Ha llegado el momento de decir basta. Así lo demuestran
miles de ciudadanos y ciudadanas que salen a la calle en distintos
puntos del país -quizás por primera vez en mucho tiempo- para
defender sus derechos. El 19 de julio fueron millones de personas
las que llenaron las calles de España para rechazar los recortes
del Ejecutivo. Y en agosto volverán a salir manifestarse a pesar
del periodo estival.

No vamos a parar. En septiembre, las organizaciones que
hemos participado en la Cumbre Social nos proponemos intensificar
la movilización social y democrática para hacerla más
contundente y masiva. Recurriremos a todos los instrumentos
que la Constitución pone en nuestras manos y expresaremos el
firme rechazo de la mayoría de la sociedad a unas medidas que
arruinan la economía, contraen el consumo y quiebran el modelo
de convivencia de los últimos 35 años. EL 15 DE SEPTIEMBRE
CENTENARES DE MILES DE CIUDADANOS Y CIUDADANAS MARCHARÁN
A MADRID DESDE TODOS LOS RINCONES DE LA GEOGRAFÍA
ESPAÑOLA PARA DECIR NO A TANTA INJUSTICIA. De
inmediato emplazaremos al Gobierno a que no prolongue ni
profundice una política tan ineficaz como injusta y convoque un
referéndum para que la ciudadanía se pronuncie sobre las medidas
aprobadas. Si no lo hiciera, seremos las organizaciones de
la Cumbre Social las que llevemos a cabo la convocatoria de
una CONSULTA POPULAR y con el resultado de la misma
actuar en consecuencia. ASÍ NO SE PUEDE SEGUIR.

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