Cosas que van mal (o muy mal) en el periodismo (I)

Madrid, 2 de diciembre de 2009 (foto Antonio Peiró)

La Facultad de Ciencias de la Información de la UCM organiza los días 2, 3 y 4 de diciembre el congreso internacional “Otra información para cambiar el mundo; periodismo de calidad para el siglo XXI”. En la primera jornada, la mesa redonda abordó “Diagnóstico del problema: la caída en picado de la calidad del periodismo actual” con Felipe Sahagún (profesor de relaciones internacionales y miembro del consejo editorial de El Mundo), Inmaculada Sánchez (revista El Siglo) y Agustín Yanel (secretario general del SPM).

“El periodismo está gravemente herido, incluso de muerte, por la precariedad laboral, la visión de negocio que tienen los propietarios de los medios y las nuevas tecnologías”. El diagnóstico del secretario general del Sindicato de Periodistas de Madrid resumía los análisis pormenorizados de los tres ponentes. La precariedad de los profesionales tiene una influencia decisiva en la mala calidad actual de la información porque los propietarios utilizan los medios fundamentalmente como fuente de negocio, “frente a la definición como empresas de carácter socio-económico que hace la Asamblea Parlamentaria de Europa”.

Para Agustín Yanel, “los medios privados no pueden ser un simple negocio ni los públicos aparatos de propaganda, como ocurre especialmente con Telemadrid o Canal 9”. En cuanto a las nuevas tecnologías, Yanel afirma que “los portales de internet de los medios escritos se están convirtiendo en agencias de noticias que están sustituyendo las funciones históricas de los periódicos de reflexionar, contextualizar, ampliar y profundizar en la información. Hoy, los periódicos, se encaminan apresuradamente hacia las ediciones digitales con plantillas cada vez más reducidas para hacer más trabajos y más rápidos”.

Felipe Sahagún considera que la velocidad que está imprimiendo internet en uno de los motivos que explican la caída en picado de la calidad; los otros dos son la preponderancia de la opinión frente a la información y la irrupción del periodismo a tiempo parcial frente al periodismo a tiempo total. Su apuesta para salir de esta situación la pone en boca de Harold Evans, ex director del británico The Sunday Times: “el instrumento es indiferente, el buen periodista controla, vigila e investiga lo que hace el poder, especialmente lo que hace mal. Si se recortan los medios que tiene el periodista, esa función destacada no se puede realizar. La respuesta es reporterismo, reporterismo, reporterismo”.

Inmaculada Sánchez asegura que la caída de la calidad de los medios escritos es ya preocupante y las soluciones, clásicas: fuentes propias, presencia física de los informadores en el lugar de los hechos, especialización y dar a conocer el contexto de las noticias. “A las redacciones ha llegado una nueva generación de periodistas con internet bajo el brazo que tiende al funcionariado, los jóvenes no descuelgan ni los teléfonos. Les falta autoestima en un trabajo que desarrollan con malas condiciones profesionales, laborales, económicas y sin medios suficientes”.

La periodista de El Siglo también es crítica con las empresas porque “están atemorizadas ante el futuro, consideran que para sobrevivir tienen que difundir contenidos facilitos de leer. Olvidan -y cita al fotoperiodista Gervasio Sánchez- que el periodismo es tan importante para el cuerpo social como la medicina para el cuerpo físico”.

El debate posterior apunta más causas de la mala calidad: implantación de grupos mediáticos, el abuso de estudiantes en prácticas, la elaboración de información escasamente comprometida, la impunidad empresarial con el negocio de la comunicación, la falta de educación ciudadana en contenidos de calidad y la baja sindicación de los profesionales de los medios en defensa de sus derechos.

Ver vídeo con opiniones complementarias de Agustín Yanel en
http://www.prnoticias.com/index.php/prmadrid/127/10042244

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