COLPISA pretende avasallar a sus trabajadores

Madrid, 30 de septiembre de 2010

Un 10% menos de salario; reducción de vacaciones; reestructuración (a la baja) de las condiciones laborales aplicadas para los fines de semana; supresión de los días de asuntos propios; desaparición de la tarjeta «Buen Menú»; y… aumento de cuatro horas a la semana de jornada laboral(pasaría de las 36 actuales a 40) son algunas de las propuestas que verbalmente ha hecho el Grupo VOCENTO y Taller de Editores, S. A. (TESA) a los delegados de la agencia COLPISA, que se reúnen hoy en sesión negociadora.

Sobre los 27 trabajadores de COLPISA (incluido el director) pende un expediente (ERE) de cierre presentado el 21 de septiembre ante la Consejería de Trabajo de la Comunidad de Madrid, que el grupo se ha negado a retirar pese a que la plantilla de la agencia apostó y apuesta por la negociación para impedir la extinción de todos los contratos.

En estas circunstancias, VOCENTO “ha sugerido” a los delegados sindicales que soliciten la ampliación del ámbito de la negociación para abordar no solo las condiciones de los despidos del ERE sino cómo se podían variar las condiciones laborales para evitar el cierre. En asamblea, la mayoría de los trabajadores eligió esta opción.

Los delegados han rechazado, también verbalmente, la propuesta realizada por Eugenia Castellanos responsable de Recursos Humanos de TESA y han calificado el proyecto como «vejación». Hoy, Castellanos entregará por escrito su propuesta, en la que casi con toda seguridad aparecerá un capítulo de «bajas voluntarias», para liberarse de los trabajadores más ‘rebeldes’.

En el fondo del conflicto está el objetivo de construir una nueva COLPISA, que conserve el nombre, con una mano de obra más barata («a precio de mercado», es decir mileurista, según adelantó en otro encuentro con los delegados de la agencia la responsable de Recursos Humanos), que integre todas las actividades propias de una redacción central (papel, internet, videos, etc.), ahora distribuidas en varias empresas. En este grupo figura COMERESLU, sociedad donde hay trabajadores que ni siquiera llegan a los 1.000 euros al mes y jefes que plantean la conveniencia de trabajar desde casa en el tiempo libre.

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