Colombia, sindicalismo y muerte: 2.245 homicidios en 16 años

Madrid, 4 de julio de 2007 (foto AI)

Amnistía Internacional (AI) ha presentado en Madrid el informe «Homicidios, detenciones arbitrarias y amenazas de muerte: la realidad del sindicalismo en Colombia». La organización de derechos humanos denuncia la existencia de un patrón de agresiones sistemáticas contra sindicalistas colombianos involucrados en disputas laborales,en campañas contra privatizaciones y a favor de los derechos de los trabajadores en algunas zonas dondedesarrollan su actividad industrias extractivas.

«Una farsa de proceso de desmovilización paramilitar, sumada a miles de casos de amenazas y homicidios y a una falta crónica de investigacionesy procesamientos, convierte a Colombia en uno de los lugares más peligrosos del mundo para los sindicalistas» asegura Peter Drury, investigador de AI para Colombia y autor del informe.

La organización colombiana Escuela Nacional Sindical documentó 2.245 homicidios, 3.400 amenazas y 138 desapariciones forzadas de sindicalistas entre enero de 1991 y diciembre de 2006. Se cree que, a pesar de su supuesta desmovilización, los paramilitares respaldados por el ejército, así como las fuerzas de seguridad, están detrás de la mayoría de las agresiones. La guerrilla también ha sido responsable de homicidios de sindicalistas.

«Se está enviando un mensaje claro a los sindicalistas de toda Colombia: no os quejéis de vuestras condiciones laborales ni hagáis campaña para proteger vuestros derechos porque se os hará callar a cualquier precio», manifiesta Susan Lee, directora del programa regional para América de AI.

«Al no proteger debidamente a los sindicalistas, las autoridades colombianas están transmitiendo el mensaje de que pueden seguir cometiéndose abusos contra ellos, mientras que las empresas con actividades en Colombia corren el riesgo de que, por su conducta, se las podría considerar responsables de abusos contra los derechos humanos», continúa Lee.

El informe contiene casos de abusos contra los derechos humanos de los que han sido víctimas sindicalistas -y sus familiares- que trabajan en Colombia en los sectores de la salud, la educación, los servicios públicos, la agricultura, la minería, el petroleo, el gas, la energía y la alimentación.

Amnistía Internacional se ha dirigido a las empresas con actividades en Colombia para pedirles que utilicen su influencia con el gobierno colombiano para detener y prevenir los abusos contra los derechos humanos de que son víctimas los sindicalistas.

«Este informe es una llamada de atención a toda empresa multinacional que desarrolle su actividad en un entorno de violación sistemática de derechos humanos. No se puede optar ya por la inacción».

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