Cinco semanas de movilizaciones permanentes

Madrid, 24 de marzo de 2003. (Hoja Informativa de la Sección Sindical SPM-RNE).

Ninguna causa, ni siquiera en la transición, ha movilizado a tantos millones de ciudadanos y tan constantemente. Claro que, entonces, el señor Aznar preparaba oposiciones mientras muchos se batían contra la dictadura y, ahora, sigue preparando su futuro mientras los demás protestamos contra una guerra ilegal de la que él se ha hecho cómplice, enfangando, de paso, a su Partido Popular, que ya empieza a ser conocido como “Partido Policial”.

El llamado síndrome de La Moncloa se queda pequeño para definir el autismo en el que ha caído el aparato político de la derecha, empeñado en dar manotazos desesperados con los resultados conocidos: cinco semanas de movilizaciones permanentes. Lo están probando todo, y no les funciona. Lo último, utilizar a la Policía y los desórdenes de un puñado de alborotadores en retirada para criminalizar todo lo mucho que se mueve.

Son patéticos usando sus tribunas para llamamientos grandilocuentes al orden cuando son los aliados favoritos del mayor desorden que se puede provocar: la guerra. Son mentirosos, ya compulsivos, cuando cuelgan en los partidos de la oposición la etiqueta de agitadores poco menos que profesionales, aunque la mayoría de los ciudadanos que estamos saliendo a las calles somos personas de edad avanzada, mayores –muchos acompañados de los hijos pequeños–, jóvenes y adolescentes que no nos creemos nada de lo que dice el poder político.

Hay que escuchar las tertulias de Radio Nacional de España (que ya son ganas) para oír en lo que ha caído una parte de lo que llaman periodismo y que, en realidad, es una profesión decente, ética, responsable y digna. Había que escuchar la tertulia del sábado pasado, sustituta del programa de fin de semana, para oír hasta dónde se puede llegar para agradecer 300 euros por actuación. Ahora resulta que las protestas contra la guerra son una revuelta violenta e incivilizada según la opinión tertuliana, que ni siquiera tiene la dignidad de ponerse a contar cuántos y en qué circunstancias recibieron golpes de la Policía. Y el Telediario, más de lo mismo, pero en imágenes.

Hay que escuchar a supuestos periodistas mezclar constantemente sus opiniones y comentarios con las noticias, algo que el código ético más simple prohíbe explícitamente. Éstos no son periodistas, son mercenarios muy bien pagados por el poder, con el dinero de todos, para mentirnos, desinformarnos y confundirnos. Con escasos resultados, por cierto, señor Aznar. ¡Cinco semanas ya de movilización constante y masiva!

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