Adiós Caffarel, hola Fernández

Madrid, 15 de enero de 2007 (Sección Sindical SPM-RNE)

La mayoría de la plantilla de RTVE se apresta a olvidarse de la ya ex directora general [Carmen Caffarel] y a recibir con la mejor de sus sonrisas al nuevo presidente [Luis Fernández]. Los que tuvieron un cargo, para ver si lo conservan, y los que no, para ver si cae algo. Es una de las permanentes historias patéticas de la casa: la ausencia de una concepción profesional por encima de clanes personales, sindicales o políticos. Todo un desafío para la Corporación que se construirá sobre las ruinas del Ente. La gestión Caffarel ha vivido todo este tiempo del indudable e importante logro de haber recortado la amplia manipulación, la burda censura y el claro abuso gubernamental que dejó el Partido Popular. De hecho, la actual oposición del PP no ha logrado encontrar algo parecido a pesar de su férrea, y en bastantes ocasiones mendaz, búsqueda de casos similares. Casi todo lo demás que han gestionado los equipos Caffarel, se ha deshilachado o se ha venido abajo.
Si las cosas son como acaban, su mandato termina, en primer lugar, con la plantilla del Ente reducida a la mitad sin más argumento que el economicista, aplicado básicamente a los costes laborales y sin tener en cuenta objetivos profesionales y de servicio público. No ha sido menor el desprecio al informe del llamado “Comité de Sabios” que en su página 171 pedía “renunciar a planes de prejubilaciones por criterio exclusivo de edad (fórmula de expedientes de regulación de empleo) y fomento de la permanencia selectiva”. Más de dos años han tenido Caffarel y el gobierno que la nombró para haber planificado una reforma inteligente pero han optado por el brochazo grueso.

NUEVA ETAPA… SI SE PROPONEN QUE LO SEA

Ya está aquí la Corporación, como prometió el Gobierno, y veremos si cumple las expectativas y rectifica los profundos males del Ente que no ha sabido o no ha querido resolver la gestión Caffarel. La ley y el procedimiento son básicamente aceptables aunque han evidenciado un indeseado continuismo. En realidad, los partidos y sus grupos parlamentarios han seguido actuando por cuotas a la hora de designar a los miembros del nuevo Consejo de Administración y ni siquiera han respetado las formas: PP y PSOE dieron a conocer el nombre del nuevo Presidente en cuanto estuvieron de acuerdo, sin esperar a la designación de todos los consejeros y sin tener en cuenta que debía ser nombrado de entre ellos. El caso más intrapartidista lo representa el consejero a propuesta de CiU, elegido por una parte de la coalición porque la otra se reserva el nombre del candidato al Consejo General del Poder Judicial. Tampoco podemos aplaudir que nazca la Corporación sin estar en vigor una de las más importantes instancias para su control y supervisión, la Autoridad Audiovisual Estatal que, según recoge la ley, tiene incluso que emitir informe previo para algunas actuaciones de la Corporación.

ARRANCADA DE CABALLO, LLEGADA DE BURRO

La Corporación hereda una RTVE menguante y con graves carencias que no ha solucionado Carmen Caffarel. No sólo no se ha apostado claramente por la calidad, la cultura y el incremento del autoabastecimiento sino que los contenidos de este tipo han sido arrinconados habitualmente en canales y horarios minoritarios. Las productoras privadas han seguido obteniendo su parte sustancial. Los equipos directivos han sido formados, básicamente, con criterios personales o caprichosos. RNE ha vuelto al EGM (con los resultados desastrosos conocidos), se han mantenido las tertulias, la descapitalización técnica ha llegado al punto de tener que parar el ERE en estos departamentos. De una red de emisoras, pasamos a tener corresponsalías. Del Estatuto y de los Consejos de Redacción en RTVE nadie se acuerda. La programación en general, descontada hace tiempo la comparación con la gestión anterior, se ha estancado en la mediocridad. Lo menos que se puede concluir de esta etapa que termina es que ha sido timorata y frustrante. De arrancada de caballo inglés y llegada de burro.

FUTURO EN EL AIRE

El futuro laboral no se presenta mejor con unos gestores que siguen intentando recortar derechos y aumentar productividad a su costa. Lo cierto es que media plantilla tendrá que sacar adelante el cien por cien de la programación con el aumento de funciones pactado por los sindicatos mayoritarios y la consiguiente disminución de la especialización.
En cuanto a la aplicación del ERE, está evidenciando graves deficiencias de planificación, disparidad en la valoración de los conceptos por los que unos compañeros y compañeras integran o no las listas mensuales e, incluso, falta de respeto hacia quienes se enteran de la fecha de salida por terceras personas o cuando se publica la lista. A tantos ejecutivos, propios y ajenos, con todos sus organigramas y farragosos planes, les exigimos un calendario público a medio plazo para que los compañeros puedan organizar su vida y la empresa, el trabajo.
Del nuevo Consejo de Administración esperamos y reclamamos que ponga coto a tantos desmanes y de la mayoría sindical que coloque encima de la mesa, de una vez, la prioridad absoluta de conseguir unos medios audiovisuales públicos profesionales, al servicio de la información, de la cultura, del entretenimiento digno y de una sociedad de la comunicación avanzada. Sin estos objetivos por encima de cualquier otro, la Corporación fracasará como lo hizo el Ente.

Deja un comentario